Y es que Adicae, en voz de Pardos, ha defendido ante los parlamentarios que la razón de los impagos no radica en la voluntad de los ciudadanos sino en la coyuntura económica que ha generado tasas de desempleo insostenibles a todos los niveles.
Esta moratoria postergaría el pago de las cuotas hipotecarias hasta después del período fijado, con lo que los titulares hipotecarios tendrían un tiempo de relajo financiero suficientemente largo como para recuperar su estatus.
Evidentemente, este tiempo se añadiría al plazo de amortización de la hipoteca, generando, eso sí, unos intereses mayores que el cliente tendría que afrontar a cambio de mantener la propiedad de la vivienda.
Se trataría, por tanto, de una situación en la que el banco concedería una carencia absoluta, de capital e intereses, a los hipotecados en dificultades confiando en que en el futuro, una vez que la situación de la tasa de desempleo volviera a la normalidad, podrían volver a pagar sus hipotecas.
En un principio, sería una situación de suma positiva, en la que todos ganarían, porque a las entidades financieras lo que les interesa en última instancia es cobrar y no quedarse con la propiedad de nuevos inmuebles sin salida, mientras que a los hipotecados lo que les interesa primordialmente es mantener la propiedad de su vivienda.
Publicado 13 de Julio del 2011 |