Se podría deducir que desafortunadamente, así como es de impactante el sector agrícola para las economías, es igual de frágil su desarrollo, porque depende de las inclemencias del clima, de las inundaciones, de que se presente demasiado o poco sol, y de la existencia de muchos minifundios que dispersan la solidez de quienes producen los productos. Si a esto le adicionas el caso de Colombia, en donde existe violencia y lucha rural, entonces el panorama del sector y crédito agrícola no puede ser más halagüeño.
Pero no todo el panorama es oscuro para el crédito agrícola, porque existen entidades con apoyo del gobierno, el sector privado e instituciones internacionales, que se especializan en este tipo de préstamos y a las cuales se puede acudir, para encontrar las oportunidades de obtener los desembolsos. En Colombia corresponden al Banco Agrario como representante financiero de las políticas del gobierno, a Bancamía quien une a BBVA y la Corporación mundial de la mujer, y el esfuerzo privado de la Banca como Bancolomnbia. Entre todos esperan satisfacer la demanda de crédito agrícola, con montos entre los US$ 250 y los US$ 8.000, promociones esporádicas en descuento de la tasa de interés, plazos entre los 3 meses y los 4 años, y agilidad en los desembolsos.
El crédito agrícola seguirá siendo un tema de obligado de análisis y revisión en los países en desarrollo y dentro de los mismos protagonistas del sector financiero, para encontrar salidas al riesgo, a la inestabilidad e incertidumbre en el pago, a la informalidad y a las pocas garantías. Porque nadie duda, de que el crédito agrícola es muy necesario e importante para el sector, la gente que vive y se sirve de sus productos, y la economía en como un todo.
Publicado 14 de Julio del 2011 |