Una polémica que el BCE ha zanjado de golpe al remitirse a sus propios estatutos que requieren al organismo a velar por la estabilidad de precios en la zona Euro, por encima de cualquier otro parámetro económico.
En este sentido, el BCE es diferente a la Reserva Federal, la cual también se ve involucrada en la generación de crecimiento económico, por lo que sus decisiones tienen una doble vertiente.
Y es que la expectativa de inflación en función de la cual el BCE ha decidido subir el tipo de interés para la zona Euro, está basada en una cuestión puramente coyuntural, como es la crisis de Libia que está incrementando, de manera artificial, el precio del petróleo.
Muchos analistas coinciden en que en cuanto la crisis de Libia se resuelva, las aguas volverán a su cauce y el riesgo de inflación desaparecerá de la misma forma que llegó.
El tiempo dirá si el BCE tomó la decisión correcta y si se precipitó en sus previsiones, en cualquier caso, el escenario que se presenta a la economía europea es complejo, ya que tendrá que hacer frente a productos financieros más caros, en un momento de inicio de la recuperación, que quedará, inexorablemente, ralentizada.
Publicado 12 de Abril del 2011 |