Sin embargo, se han levantado algunas voces que denuncian esta partida de ventas de hipotecas tóxicas como una manera de enmascarar el tremendo déficit que sigue golpeando a la administración Obama, como una manera de deshacerse de parte del lastre.
Sea como fuere, no parece que les vaya a ser sencillo el colocar estas hipotecas tóxicas, ya que cualquier entidad que se atreva a adquirirlas lo tendrá que hacer conociendo las dificultades que le podrán reportar en el futuro inmediato, al menos hasta que la crisis desaparezca totalmente de nuestras vidas.
No hay que olvidar que estas hipotecas tóxicas supusieron el origen de la crisis y la quiebra de dos de los gigantes financieros más importantes a nivel mundial, Fannie Mae y Freddie Mac, al encontrarse con un volumen inasumible de deuda y una tasa de mora absolutamente insostenible a todos los niveles.
Habrá que estar atentos a la evolución de esta venta de hipotecas tóxicas, y comprobar el efecto real que tiene sobre la economía, no ya sólo sobre la propia administración Obama, sino también, sobre el comportamiento de los inversores nacionales e internacionales.
La única buena noticia es que el hecho de que las hipotecas tóxicas salgan a la luz certifica la luz al final del túnel de la crisis, la confirmación de que la economía está preparada para soportarlas, siempre y cuando la inestabilidad en el Norte de África no lo eche todo por tierra, claro está.
Publicado 22 de Marzo del 2011 |