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Habrá créditos a la industria y préstamos especiales para la compra de 0 km.

El Gobierno apura estas medidas entre otras para evitar que se frene la economía afectada por la crisis financiera internacional y la desaceleración del consumo doméstico. El paquete se aplicará como respuesta a la desaceleración económica, pero después que se concrete el traslado de los fondos jubilatorios que están en las AFJP a las arcas de la nueva ANSeS.

Se implementara un programa global de crédito para el sector productivo, sería de 1.000 millones de pesos y lo instrumentará la Secretaría de Industria. Los fondos los aportaría el Banco Interamericano de Desarrollo y los nuevos recursos de las AFJP. Además se trabaja en una línea de crédito preferencial para la compra de autos cero kilómetro. Se trataría de un plan financiero por $ 3.500 millones que se volcaría a la adquisición de sólo dos tipos de autos elegidos por terminales: uno nacional y otro integrado Mercosur.

 

 

Con plata de ANSeS y las AFJP buscarán abaratar los créditos

Fuente diario Clarin.

Para reactivar la economía, el Gobierno estudia licitar los plazos fijos de los fondos previsionales que son en total unos $ 45.000 millones.
Estos depósitos serán recibidos por los bancos que ofrezcan préstamos más baratos para el sector productivo.

Según el esquema en que trabajan en el oficialismo, el BICE fijaría la tasa de interés que el Estado pretende por los plazo fijo y luego licitaría entre los bancos el spread que cada uno quiera cobrar, o sea, la diferencia entre la tasa que pagarán por el plazo fijo al Estado y la que cobrarán a los empresarios por el préstamo que se fondee en ese plazo fijo.

En la operatoria, se privilegiarían los plazos de inversión más largos, buscando facilitar así la creación de crédito de medio y largo plazo. Se dividirían los $ 45.000 millones de plazos fijos en cuatro categorías: 180 días, 360 días, dos años y plazos mayores, y se licitarían de acuerdo a esas duraciones.

El monto total de la operatoria, esos $ 45.000 millones, sin embargo estará sujeto a variaciones: es que más allá del flujo de fondos de la ANSeS, también es variable el monto de sus pagos, que en el corto plazo podrían crecer al calor de un aumento de jubilaciones que se anunciaría este mes o el próximo, y que volvería a incrementarse en abril próximo por el impacto de la ley de movilidad jubilatoria.

 

 

El Estado interviene en el mercado para favorecer los créditos al consumo

Fuente diario Clarin.

A través de la ANSeS el estado invierte en los fideicomisos de las cadenas comerciales. Cada día es más complicado conseguir un crédito o financiar las compras de algunos bienes, como los electrodomésticos. Por eso el Gobierno aparece ahora dispuesto a rescatar los fideicomisos de consumo, un instrumento que permite a las grandes cadenas comerciales -en particular de electrodomésticos- impulsar las compras en cuotas para aquellos clientes que no tienen cuenta bancaria ni poseen tarjetas de crédito.

Para evitar que el mercado de los fideicomisos de consumo sufra otra paralización como la que ya tuvo apenas se conoció la decisión del Gobierno de eliminar las AFJP -que eran las principales jugadoras del mercado en este rubro-, el Gobierno comenzó a participar de las ofertas públicas que las empresas realizan en busca de plata fresca para alimentar el circuito.

Sin ir más lejos, la semana pasada la ANSeS compró el 10% de los $ 30 millones que la cadena de electrodomésticos Frávega colocó en el mercado, a una tasa del 28,91%. El organismo estatal ya posee un fondo que puede invertir una parte en este tipo de activos.

El resto de los fondos que consiguió Frávega fue aportado por bancos y por las AFJP, que ya fueron desinhibidas por la Justicia y pudieron volver a operar en el mercado de los fideicomisos de consumo. Pocos días antes, la ANSeS había invertido también en otros fideicomisos que sacó al mercado el Banco de Santa Fe.

Enrique Germano, gerente comercial de Garbarino, señaló también que "tal vez a futuro las tasas puedan ser un poco altas". Pero aclaró que por ahora, ellos no han aumentado el interés que les cobran a sus clientes. "No modificamos la tasa de los préstamos propios que ofrecemos, que sigue siendo fijas y en pesos", aseguró.

Garbarino colocó su último fideicomiso hace poco más de un mes, antes de que se conociera la decisión del Gobierno de eliminar las AFJP. Pero aseguran que pronto saldrán al mercado.

 

Las empresas prefieren pedir crédito en los bancos públicos

Fuente diario Clarin

Aunque todavía mantienen signos de crecimiento, los créditos de los bancos para las empresas del sector privado ya comenzaron a mostrar signos de desaceleración, debido al impacto de la crisis financiera internacional y a la incertidumbre que se instaló en el mercado local desde que el Gobierno anunció la reunificación del sistema previsional y la eliminación de las AFJP.

Un informe de la consultora Deloitte revela que, en octubre pasado los préstamos crecieron un 30,2%, mientras que en el mismo mes del año pasado el incremento había sido del 30,9%. La variación parece mínima.

Y si se compara la colocación de créditos en octubre contra septiembre de este año, se observa que el incremento es casi marginal. "Si se compara ese volumen de dinero respecto del mes anterior (septiembre), se ve un crecimiento en términos reales del 2,3%", precisa el informe.

En rigor, el mes pasado, según los datos provistos por el Banco Central (BCRA), el stock de créditos al sector privado alcanzó los $ 128.623 millones, que representan un 11,4% del PBI, un porcentaje pequeño si se lo mide con países vecinos.

"De esta manera, el mes pasado, los préstamos personales crecieron 1,6%, los prendarios 2,3%, los hipotecarios 2,3% y los comerciales 2,9%", detalla el informe elaborado por la consultora Deloitte.

La desaceleración en el otorgamiento de los préstamos ya encendió una luz amarilla en el Gobierno. Por eso, a modo de medida precautoria, la semana pasada el Banco Central tomó la decisión de ampliar en 7.000 millones de pesos (unos 2.068 millones de dólares) la línea de préstamos a las entidades financieras. El objetivo fue apuntalar el funcionamiento del sistema crediticio.

Pese a los esfuerzos del Gobierno, la dificultad que tiene las empresas para acceder al crédito preocupa a todos los sectores. "Es un tema muy complicado y que nos preocupa mucho", aseguró José Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la UIA. Y precisó que "los altos niveles de las tasas, hacen que sea muy difícil para las empresas tomar un préstamo".

El economista Ricardo Delgado fue claro y contundente: "El crédito de la banca privada desapareció y ahora la única esperanza de las empresas son los créditos que pueda dar la banca pública". Pero advirtió que "si bien las tasas en los bancos oficiales son mucho más razonables, está el tema de los tiempos, ya que un crédito solicitado en el Banco Nación puede tardar seis meses en ser aprobado y eso demora cualquier decisión de inversión de una empresa".

Pero la desaparición del crédito no sólo complica a las empresas, sino también a los particulares, que ven cómo el acceso al crédito es cada día más difícil y caro.

En Serinco, una empresa dedicada a tasar las propiedades que motivan los pedidos de créditos hipotecarios, tienen un termómetro de la evolución de este segmento. Marcela Méndez, de esa compañía señaló: "Estamos percibiendo en todos los bancos con los que trabajamos que los créditos hipotecarios empezaron a desacelerarse desde octubre del año pasado, cuando empezaron los primeros aumentos de las tasas". Y agregó que "en el último mes y medio la situación se agudizó más.


El dólar quieto, un capital político que se gana al costo de tasas altas

Fuente diario Clarin.


Este mes, el Central no vende sino que compra algunos dólares, pero enfrenta un costo alto: por primera vez en muchos años las tasas de interés superan a la inflación.

Hasta hace unos meses, las tasas de depósitos oscilaban en 12-13% anual cuando la inflación crecía a un ritmo anual de 25 a 30%.

En ese momento un depositante perdía frente a la inflación pero, al creer que el Central controlaba al dólar, obtenía una renta en dólar muy interesante.

Ahora el panorama cambió. Por un lado hay menos convicción de que el Central tenga el manejo pleno del dólar.

Por otro, y como consecuencia de lo anterior, la tasa de interés para depósitos grandes supera el 25% anual.

Obtener un rendimiento del 25% es una gran tentación para quien crea que el Gobierno se jugará todo por mantener quieto al dólar.

Pero además, el premio gana significado porque la inflación estaría hoy en un ritmo del 15%.

Obtener una tasa real positiva de 10 puntos o de 25% en dólares es un premio alto para quien quiera ahorrar, pero también es el reflejo de la elevada incertidumbre que domina las decisiones económicas en estos días.

También quedaron lejos los tiempos en que una tasa de interés menor a la inflación favorecía el consumo.

Las tasas altas son el freno más duro para la actividad económica pero, en este momento, es poca la mejora que se puede esperar.

Si bien no está escrito, en el Gobierno creen que sería un éxito si las tasas llegasen a estabilizarse y bajar al 20% anual.

La modestia de ese objetivo (que bajen de 25/26% a 20%) habla claro sobre cómo se acotaron los márgenes para volver a los tiempos de gloria cambiaria en los que el Central compraba dólares para evitar que cayese.

En la lógica oficial la apuesta de estos días es clara: que el dólar quede quieto para no enturbiar el paso de la estatización jubilatoria por el Senado.

Después, como el proyecto seguramente será ley, el Gobierno podrá esgrimir una fortaleza fiscal importante.

En ese momento, recién podrá volver a medirse si billetera mata la incertidumbre y el dólar sigue quieto.



El interés de los bancos le gana a la inflación real y empata con el dólar

Fuente diario Clarin.


No es una etapa de "crédito cero", como sucedió semanas atrás, en lo peor del pánico financiero, cuando empresas de primera línea no conseguían fondearse de ninguna forma. Pero se le parece bastante: hoy firmas importantes están tomando dinero al 30%.

En un mes y medio se saltó de un contexto de tasas reales negativas a uno de tipos de interés fuertemente positivos. Desde ese punto de vista, las tasas de interés reflejan el equilibrio monetario de corto plazo y van a seguir altas todo el tiempo que demore la normalización y la disminución en la demanda de dólares.

En promedio, la tasa de plazos fijos a 30 días subió casi un 50% en el último mes, de acuerdo a un relevamiento de la consultora ChiSquare. En los bancos se está llegando a pagar un 25% para conservar los depósitos de más de $ un millón: por primera vez desde mediados de 2003 el interés le está ganando a la inflación "real
Cómo quedan los bancos


Las tasas negativas fueron un dinamizador para la recuperación tras la crisis de 2001: antes que poner la plata en un banco al 10%, convenía comprarse un auto o un plasma.

Como el Gobierno necesitará en 2009 dar estímulos para que no caiga tanto el nivel de actividad, los economistas creen se viene un negocio de crédito "segmentado". "Me cuesta creer que por ejemplo el Banco Nación se pliegue a la política oficial de tasas altas", dice el ejecutivo de una entidad privada. Y pronostica: "En 2009 habrá préstamos subsidiados en la banca pública y un negocio chato en la privada.

 

Fuerte aumento en las tasas de los créditos hipotecarios

Fuente diario La Nacion.

En promedio, el costo pasó de un 12 a un 16% en el primer tipo de créditos hipotecarios, aunque hay casos en que la nueva tasa esta arriba del 19% para los créditos del BBVA Banco Francés por ejemplo
El Banco Ciudad realizó dos ajustes en los últimos meses, y pasó de una tasa inicial de 8,5 al 13%, pero igualmente sigue teniendo el costo financiero más bajo del sistema.
El Banco Hipotecario, que capta un tercio del total de los préstamos para la vivienda del mercado, tuvo históricamente una oferta de tasa fijas, que son más caras que las variables. En 2006 lanzó una línea con tasas variables. Apenas el 2,5% del total fue colocado bajo esa modalidad. La tasa arrancaba en 8,75%. "En promedio, quien tomó un crédito a tasa variable en abril del año pasado empezó con una tasa del 12,2 por ciento nominal anual y hoy está pagando algo más del 17,89, que está dentro del promedio", dijeron en el banco. La línea de crédito que más éxito tuvo fue la de una tasa fija del 9,75% a 20 años, que demandó $ 1000 millones el año pasado. Ahora la tasa fija a 10 años es del 25%.

 

El encarecimiento del crédito hipotecario y la inflación redujeron 17,7% el poder de compra de los deudores.

Fuente diario La Nacion.

¿Se podría dar en el mercado local una crisis de las hipotecas subprime (sin garantías) como en los Estados Unidos, donde los tomadores de crédito no pudieron pagar y eso generó una espiral de incumplimientos y bancarrotas?

Para la economista Victoria Giarrizzo, del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), no hay ningún peligro de que los bancos argentinos sufran una corrida por la acumulación de hipotecas sin pagar, debido, principalmente, a la escasa cantidad de créditos otorgados. "Hoy en la Argentina las compras de una casa con crédito son mínimas; casi todo el mundo lo hace al contado", dijo Giarrizzo. Las líneas de créditos hipotecarios apenas representan el 15% del total del stock de préstamos de la economía. El problema, en cambio, es la caída en el poder adquisitivo que se registra en los hogares que tomaron los créditos.
"El encarecimiento de la cuota hace que la gente tenga menos dinero disponible, y a eso hay que sumarle la inflación, que impacta de lleno en sus ingresos", dijo Giarrizzo. Y da un ejemplo: con un sueldo de $ 4000 se podía acceder en julio del año pasado a un crédito de $ 120.000 con una tasa del 14% anual variable. Esto da como resultado una cuota mensual de $ 1560.

La tasa subió a 19,5% (teniendo en cuenta una suba promedio de 5,5 puntos). Así, la cuota pasó a $ 2063, es decir que sufrió un aumento de un 31,9%. Con lo cual esa familia paga $ 499 más por mes. "El ingreso de esa familia, por el encarecimiento de su crédito hipotecario, se redujo un 12,5 por ciento", precisa la economista.

Si a eso se suma el impacto de la inflación, el poder adquisitivo de una persona sujeto de crédito (es decir, con empleo en blanco) se redujo finalmente, según los cálculos de Giarrizzo, en 17,7% en este último año. Esto es preocupante porque genera morosidad en otras líneas de crédito de la familia, como puede ser el pago de la tarjeta de crédito o las líneas de préstamos personales.

"El menor poder adquisitivo genera el aumento de la morosidad en los créditos al consumo, una tendencia que ya se está empezando a notar", señala Giarrizzo. "Eso muestra que el empobrecimiento ya llega a los estratos medios." Y cita el último Informe sobre Bancos del Banco Central (datos de agosto), que dice textualmente: "La irregularidad de las familias aumentó ligeramente con respecto al nivel del cierre de 2007, hasta 4,1 %". La evolución de la calidad de la cartera destinada a los hogares se encuentra principalmente explicada por las líneas crediticias para consumo, que totalizan una morosidad de 4,5% (casi 0,9 puntos porcentuales por encima del cierre de 2007 y 1,6 puntos porcentuales más que en diciembre de 2006).

 

La Argentina, un país sin crédito

Fuente diario La Nacion.


La inflación, la crisis financiera global, pero sobre todo la desconfianza que se desató a partir del conflicto con el campo y la estatización de las AFJP llevaron a una virtual desaparición de los préstamos, una tendencia que el Estado dice querer revertir elevando la participación de la banca oficial.

La pérdida puede haberse morigerado tibiamente en los últimos días, pero igual bastó para que se disparen las tasas de interés y el Banco Central se viera forzado a ampliar el fondeo a los bancos. El financiamiento, limitado primero por la inflación, comenzó virtualmente a esfumarse de la mano de la crisis financiera y el resurgimiento de la desconfianza, el gran karma del sistema financiero local. El Estado espera revertir esa tendencia con un nuevo modelo crediticio.

No es sólo un mal argentino, se agudizó en la Argentina por cuestiones domésticas. La ruptura o la restricción del crédito (credit crunch) es un fenómeno global que despuntó a mediados del año anterior como consecuencia de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Transformó a lo que primero se pensaba que era una crisis del mercado hipotecario y después se supo que era una crisis financiera en una crisis económica.

La tormenta global congeló el acceso al financiamiento externo. La Argentina acarreaba ya una inflación en alza y un creciente temor por el futuro de la economía generado, entre otros factores, por la manipulación de las cifras oficiales de inflación del Indec. Se sumó el conflicto con el campo. Empresas de primera línea suspendieron la emisión de obligaciones negociables en dólares. Se cortaron líneas para prefinanciar exportaciones o importaciones. La sequía alcanzó también al Estado: la última colocación de bonos fuera del país fue a Venezuela, y convalidó una tasa cercana al 15%. Fue la despedida de los mercados internacionales.

El temor recrudeció tras el anuncio de esa estatización y se materializó en dos efectos ya clásicos de las crisis de confianza del país: caída de depósitos y compra de dólares. Ya se vio en medio del conflicto con el campo, pero ahora las condiciones cambiaron. "El escenario externo es más complicado. Y lo único que tienen los bancos para defender su liquidez es subir las tasas. Los depósitos están más tranquilos, pero es una tensa calma porque con cualquier cosa que pase se vuelven a mover", agrega Kiguel.

Para detener el goteo, los bancos comenzaron a ofrecer rendimientos más jugosos a los ahorristas. Hoy, un pequeño ahorrista puede conseguir una tasa de hasta el 25% por un plazo fijo a treinta días. La tasa promedio oscila alrededor del 16% anual.
Los bancos también comenzaron a cobrar más caros sus préstamos, en parte para mantener su equilibrio patrimonial (si pagan más, deben cobrar más) y también como una defensa adicional de su liquidez en momentos en los que arrecia la incertidumbre. Bastan dos datos para comprobarlo: desde mediados del mes pasado, la tasa Badlar, aquella que se paga por los grandes depósitos y una de las referencias del mercado, se duplicó. Pero la tasa que pagan las empresas de primera línea para financiarse subió mucho más al saltar más de veinte puntos hasta el 37,7%, según los datos del Banco Central. Hasta septiembre de 2007, esa brecha era mínima.

El problema es que, cuando las tasas de interés suben, nunca vuelven al nivel anterior una vez que se calman las aguas, salvo que se aquieten demasiado.
El consumo, el único rincón de la economía que llegó a apalancarse al menos un poco en el crédito, evidencia desde hace meses el impacto.

Las compras en "12 cuotas sin interés", uno de los motores del crecimiento de las compras con tarjetas de crédito, comenzaron a limitarse a principios de 2006 con la reaparición de la inflación y desaparecieron de las principales casas de electrodomésticos a mediados de este año. Luego volvieron, aunque sólo para algunas promociones puntuales. Megatone, por ejemplo, ofrece 18 cuotas sin interés, pero sólo para la venta de aires acondicionado a clientes del Banco Ciudad. Justamente, la decisión del gobierno de la ciudad de extender el impuesto a los sellos a las tarjetas de crédito puede implicar un golpe adicional.

 

Se paralizan las ventas en el mercado inmobiliario

Fuente diario La Nacion.


Sin que se haya producido la explosión de ninguna burbuja, la crisis financiera y económica global llegó al mercado inmobiliario argentino. Casi sin excepción, los empresarios del sector -desarrolladores, constructores, brokers y dueños de inmobiliarias- coinciden en que la combinación de factores tales como la caída de las bolsas de todo el mundo -incluida, obviamente, la de Buenos Aires-, la desaparición del crédito hipotecario, la estatización de las AFJP y el repunte del dólar de las últimas semanas trajo como consecuencia una paralización prácticamente total de las ventas.

Las perspectivas para los próximos meses, además, están muy lejos del tradicional optimismo del sector y ya se alzan las primeras voces que pronostican una caída de entre el 10 y el 25% en las ventas de las propiedades para 2009, lo que significa un verdadero sacrilegio en un sector en el que todos los empresarios siempre están augurando subas de precios.

La eventual caída de precios en el mercado argentino también logró que algunos inversores extranjeros vuelvan a poner la mira en la plaza local. Históricamente, el mercado inmobiliario argentino pudo mantenerse al margen de los vaivenes que vivió la economía, aunque igualmente existen algunos antecedentes de bajas pronunciadas en tiempos de crisis. A fines de los 80, la hiperinflación provocó un descenso de más del 20% de los precios en dólares de las propiedades, mientras que a mediados de los 90, con el efecto tequila, la caída rondó el 15%. La buena noticia, al menos para los empresarios del rubro, es que en todos los casos los precios se recuperaron rápidamente.

 

 

 

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