Esto significa que el rendimiento extra que los inversores necesitan para prestarle a empresas de grado de inversión ha pasado de 2,7% a 5,9% puntos porcentuales en tres meses. Eso es una crisis.
Entretanto, se agravan los problemas para los créditos de menor calidad. El índice iTraxx Crossover, que mide el costo de asegurarse contra incumplimiento de empresas europeas en la cúspide del grado de inversión, muestra que cuesta más de u$s 100 asegurarse contra el incumplimiento en deuda a cinco años por valor de u$s 1.000. Lo que significa que los mercados de crédito se preparan para grandes defaults.
Según Deutsche Bank, los spreads actuales implican una tasa de incumplimiento de 50% para los créditos de alto rendimiento (riesgosos) y una tasa de incumplimiento “inconcebible” para las empresas con grado de inversión, ya que consideran que es inevitable que haya intervención gubernamental para evitar incumplimientos a tal escala.
Dos conclusiones parecen sólidas. Primero, el crédito es más atractivo que las acciones. Los inversores en crédito podrían evitar pérdidas de dinero incluso si los próximos años son tan malos como los 30. No es así para las acciones, que están apenas más baratas que la norma en el largo plazo. La segunda es que las acciones no sostendrán alzas significativas (en oposición a los saltos de los últimos dos meses, ninguno de los cuales duró más de una semana), hasta que los inversores vuelvan a comprar crédito. |