La adicción a las deudas y a los créditos ya no parece un mal de las personas o las empresas, sino que hasta los gobiernos se encuentran inmersos en dicha adicción. En el caso de las personas se involucra el patrimonio individual, en las empresas se amplia a los activos de trabajadores y socios, pero ya en el caso del endeudamiento desmedido de los gobiernos, la economía en pleno se puede ver afectada, incluyendo la del país y la de casi todos los demás países, cuando se re relaciona con los Estados Unidos.
La mejor forma de reducir el excesivo nivel de endeudamiento es por supuesto ir disminuyendo paulatinamente el gasto, que en el caso de las personas puede simplemente relacionarse con dejar de consumir aquellos artículos o servicios menos necesarios, pero cuando se trata de los gobiernos, el pago de burocracia es más difícil de reducir de la noche a la mañana, a menos que se tomen acciones de despidos masivos, lo cual no le conviene a un gobierno que está próximo a ganar la favorabilidad para una siguiente reelección.
Adicionalmente, existen en los gobiernos acuerdos y concertaciones previas entre los partidos, de gobierno y opositores, para invertir en campañas sociales y apoyar a ciertos sectores, las cuales requieren de seguir invirtiendo dinero, cuya fuente no sería otra que seguir aumentando la deuda y los créditos, cuando no se tienen los suficientes ingresos, como es el caso de los Estados Unidos.
La adicción a las deudas y créditos es una realidad, que desborda el ámbito individual para insertarse en el colectivo. Una deuda bien manejada y barata, será muy útil para crecer más rápido, pero mal administrada te podrá llevar a la quiebra, incluyendo la de los países.
Publicado 12 de Agosto del 2011 |