Estas hipotecas son concedidas con un tipo de interés del 55% del valor del Euríbor, lo que produce, en más de una ocasión, pérdidas netas, ya que el interés que Caja Madrid tiene que pagar en los mercados internacionales para obtener el dinero que luego presta es mayor que el que luego recibe por parte de sus empleados.
Sin embargo, Caja Madrid da esta pérdida por bien empleada con el objetivo de mantener la imagen corporativa de responsabilidad social que la entidad siempre ha querido mantener, tanto a nivel interno como a nivel externo.
El problema vino en el año 2010 cuando el valor del Euríbor se situó por debajo del 1,5%, suelo fijado por la entidad para las hipotecas de sus empleados, y éstos dejaron de tener ventaja con respecto al resto de clientes.
Por ello, Caja Madrid decidió rebajar el tipo de interés hasta el 0,55% para sus empleados, como una medida excepcional ante circunstancias excepcionales, que no tienen porqué volver a repetirse en el futuro.
Caja Madrid responde así a las expectativas del mercado, ofreciendo condiciones diferentes a las de los bancos, desde el convencimiento de que las Cajas todavía tienen una función social que desarrollar, a pesar de estar ahora inmersas en el proyecto bancario Bankia.
Publicado 10 de Mayo del 2011 |