Las recientes encuestas en España demuestran que las pymes no están siendo satisfechas en las solicitudes de crédito realizadas para financiar sus necesidades de liquidez y de inversión, de corto y de largo plazo. Sea porque les niegan el crédito, les complican los trámites, les exigen más garantías, o les reducen el monto solicitado. El circulante de dinero es para las empresas como la sangre es para el cuerpo, de tal forma que si faltan o se limita su cantidad requerida, se podrá entrar en cuidados intensivos, en uno y otro caso. Hablar de cifras superiores al 80% de insatisfacción en los créditos bancarios por parte de las pymes, es muy alto, considerable y perjudicial.
No se puede obligar a la Banca privada a que preste a un determinado sector económico, y en especial si a su criterio se ha aumentado el riesgo. Por ello, el gobierno deberá ser el encargado de buscar medidas coyunturales para contrarrestar el impacto de la falta de recursos financieros disponibles para las empresas, ya sea con recursos propios, incentivos, capacitación para mostrar alternativas de solución, o utilizando sus canales de financiación e intermediarios.
Si el entorno interno de España no provee las alternativas de financiación y créditos que necesitan las pymes para sobrevivir y desarrollar sus negocios, tendrán que mirar en los mercados internacionales y en otros países europeos con mayor disponibilidad de hacerlo como Alemania. Pero para que esta cruzada sea exitosa, será conveniente la consolidación del gremio y el apoyo de las asociaciones sectoriales, para lograr entre todas las empresas juntas, mostrar un mayor respaldo y garantía de pago, que haga viable y menos riesgoso prestarles.
Publicado de 26 Mayo del 2011 |