De esta manera, los casos más dramáticos encontrarían solución ya que podrían entregar su vivienda antes de caer en impagos, mientras que el resto de familias, aquellas que podrían seguir luchando para mantener el pago de su hipoteca seguirían luchando por ella.
La segunda, por su parte, sería el desahucio no real, que no sería otra cosa más que permitir que las familias que no pueden pagar sus hipotecas puedan seguir viviendo en sus inmuebles a cambio de pagar una cantidad inferior a su cuota hipotecaria.
De esta manera no se produciría el drama social que todo desahucio genera y, a su vez, se garantizaría que las entidades financieras pudieran seguir cobrando una pequeña cantidad mensualmente.
Posteriormente, todas estas cantidades satisfechas en forma de pago por el uso de la vivienda podrían ser reducidas del pago final de la hipoteca, con lo que todas las partes saldrían ganando.
En definitiva, se trata de medidas sobre las que la subcomisión parlamentaria debe seguir trabajando, pero que suponen un punto de partida más que interesante y un paso adelante a la hora de intentar actualizar la ley hipotecaria, demasiado anclada en el pasado.
Publicado 22 de Julio del 2011 |