Porque a pesar de que consigan una VPO luego tienen que buscar la financiación para poder hacer frente al pago de la misma. Una financiación que si ya es difícil para cualquier ciudadano en general, independientemente de su nivel de ingresos, más lo es para estas personas agraciadas con una Vivienda de Protección Oficial que, por definición, tienen unos ingresos bajos.
Ello está provocando que muchas de estas familias tengan que rehusar a la compra de la VPO una vez que les ha tocado, lo cuál es una frustración absoluta para ellos y certifica el fracaso del sistema de Viviendas de Protección Oficial.
Porque estas viviendas pretenden alcanzar al espectro de sociedad con menores ingresos una vivienda en propiedad, pero como se está dando la situación en estos momentos se les está poniendo el caramelo, en forma de VPO, en la boca para luego quitárselo al no ser capaz de encontrar la financiación adecuada.
Las Administraciones tendrán que tomar cartas en el asunto y buscar la mejor fórmula para garantizar financiación a aquellas personas que son agraciadas con una VPO, bien a través de un filtro previo en el sorteo, o bien mediante acuerdos con las principales entidades financieras del país.
Lo que es evidente es que la situación, tal como está, es insostenible porque genera una ilusión que luego queda en nada, y eso es peor que no haber tenido nunca la ilusión.
Publicado 20 de Febrero del 2011 |